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Se encuentra usted ante una de las ciudades más cosmopolitas sobre la faz de la tierra. Comunidades de todas las latitudes se han instalado en esta ciudad de ensueño, inmenso espacio pleno de rascacielos y parques, de barrios y distritos tan variados como si fuese un mosaico o un fractal. Caleidoscopio de sabores y sazones, las múltiples expresiones culinarias son la oferta constante de la ciudad, llevándonos por un espiral de ofertas gastronómicas que simplemente no se deben dejar pasar por alto.
La variedad de opciones es tan abarcadora, que usted puede desde decidir entre simplemente detenerse en la esquina de Yonge Street con Bloor y comer uno de los enormes y deliciosos hot dogs con múltiples complementos (créanlo o no, no le piden nada a los perros calientes neoyorquinos), hasta hacer una reserva con varios días de antelación y gastar una buena suma de dinero en Nyood, uno de los mejores restaurantes de moda de la ciudad, con una oferta de cocina mediterránea y un estupendo diseño interior contemporáneo de lo más ecléctico.
También puede vagar por el barrio chino y comer, por una módica cantidad, un fabuloso platillo cantonés como el pato laqueado; puede descolgarse al barrio árabe a disfrutar un buen arroz o un cus cus, jocoque y pan de pita; detenerse en el barrio italiano a saborear una deliciosa bruschetta con un buen vino; degustar deliciosas costillas de cordero acompañadas con papas al horno en el barrio griego, o colarse hasta el barrio latino y pedir unas típicas arepas venezolanas o unos tacos al pastor muy mexicanos (si, aunque no lo crea, con cilantro, cebolla y salsita roja o verde). El punto es que la variedad es la regla en esta ciudad, y no debe dejar pasar la oportunidad de sacarle el máximo provecho.
A continuación se despliega una lista por barrios y zonas con lo mejor de los restaurantes de la ciudad:









