El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada

Autor:
Luis Ernesto de la Garza Carballo

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada

Místicos ascetas, misioneros espirituales, cazadores de ovnis, chamanes, hippies, religiosos, exploradores, deportistas y turistas comunes convergen en este mágico lugar lleno de energía, en donde en las despejadas noches sin luna se aprecia cada una de las estrellas de la vía láctea en un espectáculo natural. La montaña sagrada que protege y acerca al cielo, que ofrece la penitencia de un (relativamente) arduo camino hasta la cima, que al ser conquistada ofrece ese singular sabor de triunfo, de haber superado una prueba, forma parte de la historia morelense y mexicana, desde tiempos prehispánicos.

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada.El tema de las montañas sagradas ha sido recurrente a lo largo de la historia, como ocurre con la cultura japonesa en el monte Fuji, o con los tibetanos y nepaleses con su impresionante cordillera Himalaya, incluso Jodorowsky hizo su versión fílmica de lo que un hito metafórico de este tipo representa para la vida, y en efecto existen en el mundo muchas más montañas que pueden considerarse sagradas, pero el Tepozteco es definitivamente uno de los más interesantes y está a sólo hora y media del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y a treinta minutos del Aeropuerto Nacional de Cuernavaca, en el estado de Morelos.

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada.El escarpado panorama de montaña que rige el pueblo de Tepoztlán impresiona por su casi afectuosa cercanía y su aparente altura. Esta montaña se convierte en un elemento protector, un enorme e ineludible patriarca que abraza toda la ciudad con un simple vistazo. Debido a esta abrigadora sensación, es que esta montaña ha sido sacralizada por el pueblo y por los visitantes (tepoztecos y tepostizos, dirían los residentes). Un lugar lleno de verdadera magia en donde mucha gente acude a llenarse de energía, efectuar retiros espirituales, realizar deportes como el montañismo, escalada en roca y excursionismo, o simplemente a disfrutar de su visión desde el denominado Pueblo Mágico.

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada.La magia del Tepozteco no se limita a su impresionante aspecto, sino que ha sido un verdadero sitio ceremonial desde casi 1300 años antes de Cristo. Las tribus Xochimilcas que poblaron este pueblo rendían culto al dios del Tepozteco Ometochtli-Tepoztécatl, el dios del pulque, que regía la fertilidad vegetal y los vientos (curiosamente, análogo a Baco o Dionisio para las culturas griega y romana respectivamente), al cual se le erigió una pirámide en la parte alta, como si fuera una especie de castillo o refugio, a donde acudían peregrinaciones de lugares tan distantes como lo que ahora es Guatemala.

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada.Tepoztécatl nació de una doncella que, al igual que la Virgen María para la religión Católica, lo concibió sin conocer varón alguno. Unas versiones dicen que encontró una figura de barro que guardó en su ropa y le ocasionó la concepción, otras cuentan que el agua del arroyo de Axitla la preñó, y hay quienes simplemente dicen que le “dio un aire” (pues supuestamente es producto del dios del viento, Ehécatl). Al nacer el niño, sus abuelos intentaron deshacerse de él para mantener la honra de su hija y lo abandonaron en el cerro, donde fue cuidado y alimentado por hormigas, por las plantas de maguey y luego por un mago y su esposa, que lo acogieron como su hijo.

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada.El joven aprendiz de brujo realizó entonces grandes prodigios y permaneció siempre protegido por el dios del viento. Liberó al pueblo del sometimiento de un gigante con sus poderes y fue proclamado dios-gobernante del pueblo hasta su muerte, por lo que se le erigió dicho templo en su lugar de origen, en la punta del cerro Tepozteco, que hoy por hoy es un importante atractivo turístico del estado de Morelos.

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada.En la actualidad hay un flujo sin registro oficial de cientos de visitantes semanales hacia el templo del cerro, el cual no tiene todavía costo alguno, ni restricción de acceso. Los visitantes más osados o exploradores profesionales se aventuran a recorrer parte de las casi 24,000 hectáreas de territorio protegido que comprende este cerro, el cual tiene registradas 1500 especies diferentes de flora, que por su abrupta pendiente van desde especies de selva tropical, hasta coníferas de bajas temperaturas. También hay alrededor de 500 especies de fauna de todo tipo, por lo que es un auténtico placer encontrarse en medio de esta mágica burbuja natural, en donde se propicia la integración con el entorno.

El Tepozteco: La pequeña montaña sagrada.Dicen que en este lugar se siente una clara y definida energía, ya sea que su origen sea endémico o simplemente una reacción somática a la historia del lugar, su existencia es innegable para mucha gente. Esto se aprovecha por diversos grupos para realizar meditación, yoga, y para encuentros chamánicos en los tradicionales temascales de los spas locales. Asimismo, varias congregaciones católicas tienen en el pueblo sus espacios de retiro y conventos. Lo que no se puede dejar de experimentar es el trayecto a la pirámide, que al estilo del peregrino de Paulo Coelho, resulta un pequeño viaje de encuentro personal y espiritual, que ofrece una maravillosa vista de Tepoztlán y pueblos aledaños desde su cima.

Vale la pena quedarse en Tepoztlán o Cuernavaca para vivir toda la magia que el cerro Tepozteco otorga, y de ese modo aprovechar los servicios de los magníficos spas holísticos de los modernos hoteles del pueblo, y si se tiene suerte, avistar uno que otro ovni. Además, es tradicional comprar uno de los tradicionales cerritos, que son miniaturas labradas sobre madera que simulan el cerro del Tepozteco con alguna casita o pirámide en su ladera, y que le recordarán su viaje y su conquista al ascender a esta pequeña montaña sagrada. Un lugar que nunca olvidará.



Escrito por Luiser de la Garza