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Localizado en un fértil valle flanqueado por un lado por la Cordillera de los Andes y por el otro por la Cordillera de La Costa, Santiago de Chile es un centro urbano siempre en desarrollo, mismo que presume un muy interesante pasado, un animado presente y un promisorio futuro.

Santiago de Chile, conocido también simplemente como Santiago, es el núcleo central de cerca de 40 comunas o entidades administrativas, mismas que en conjunto forman la Región Metropolitana de Santiago. Es aquí donde se concentran las principales oficinas gubernamentales de todo Chile, universidades y museos, hoteles, centros de convenciones, recreativos y de espectáculos, plazas comerciales, así como las más importantes sedes de eventos deportivos en el país.

Santiago es también la puerta de entrada a los más fascinantes escenarios naturales de Chile, como son el Cajón del Maipo (a poco más de 50 kilómetros), cuatro diferentes centros de esquí (cerca de 40 kilómetros de distancia), así como la Reserva Nacional Río Clarillo (45 kilómetros), además de muchos más lugares que no se puede perder.
Los primeros habitantes de la zona fueron grupos nómadas que vivían de la caza y la recolección de frutos. Posteriormente, alrededor del año 800, la ribera del Río Mapocho serviría como fértil terreno para la incipiente agricultura. Luego de la llegada del conquistador Pedro de Valdivia en el siglo XVI, se sucederían diversos enfrentamientos entre indígenas y españoles, para posteriormente dar lugar a un largo periodo colonial que culminaría en 1810.

Durante los siglos XIX y XX, Santiago de Chile viviría un acelerado desarrollo industrial y urbano, sentando así las bases de la moderna ciudad que hoy puede ser disfrutada por habitantes y turistas. Santiago es hoy una de las ciudades latinoamericanas con el más alto índice de calidad de vida, al tiempo que es una de las áreas metropolitanas más grandes del mundo.

Santiago de Chile es una de las mejores ciudades en el país para efectuar convenciones, reuniones de trabajo y viajes de incentivos, pues además de ser el punto de partida de vuelos nacionales e internacionales, la urbe cuenta con instalaciones de vanguardia, entre las que figuran hoteles y centros de convenciones con capacidad para albergar hasta 7,000 asistentes. La infraestructura en cuanto a telecomunicaciones permite a quienes visitan Santiago por cuestiones de trabajo el seguir conectados con sus centros laborales y sus hogares. Por otro lado, para efectuar actividades de integración grupales, los parajes naturales que rodean a Santiago de Chile se pintan solos.

Llama la atención de propios y extraño lo bien trazado de las calles del centro de Santiago, así como su ecléctica mezcla entre modernas edificaciones y palacios de estilo neoclásico. Un paseo por el Centro Cívico de Santiago, en donde está el Palacio de la Moneda, sede de gobierno del país, es una visita obligada durante sus vacaciones en Santiago de Chile. Arte e historia se conjugan en los numerosos museos, galerías de arte y centros dedicados a la producción artesanal.

Aunque ha crecido de manera impresionante durante las últimas décadas, es indudable que Santiago de Chile conserva sus tradicionales sabores, y dan prueba de ello sus restaurantes y bohemios bares, en donde se pueden degustar los más deliciosos platillos de raíces criollas, así como probar una botella del mejor vino sudamericano. De hecho, una visita a los viñedos que rodean la ciudad es una de las más interesantes actividades que Santiago tiene para Usted, pues allí aprenderá a detalle el proceso de beneficio de la uva y seguramente saldrá con un agradable sabor de boca.

Tiene que visitar el Cajón del Maipo, un hermoso paisaje montañoso en donde podrá quedarse unos días para relajarse, o bien, disfrutar un vigorizante día de campo. También está Pomaire, un tradicional poblado cercano a Santiago en donde podrá probar las tradicionales empanadas chilenas o el delicioso pastel de choclo.
Aproximadamente a 40 kilómetros de Santiago de Chile se encuentran sus mundialmente famosos centros de esquí, en donde podrá incursionar en el emocionante mundo del vertiginoso descenso de pendientes nevadas, o bien, afinar y probar sus técnicas como profesional de ese deporte. Dichos centros de esquí cuentan con tiendas de artículos deportivos, bien cuidadas pistas, cómodas habitaciones de hotel, así como restaurantes.