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Cierre los ojos por un momento e imagine que a varios kilómetros de distancia, un ruido ensordecedor irrumpe en la atmósfera de la jungla. La curiosidad lo arrastra por entre la concentrada vegetación con el objetivo de descubrir aquel misterioso, ensordecedor ruido. Poco a poco, mientras se adentra entre espesa hierba y enormes árboles, la intensidad del sonido aumenta, fusionado con los cantos de aves exóticas, sonidos de insectos irreconocibles, bramidos de animales salvajes y olores de hierba y flores, de tierra húmeda.
Las vibraciones aumentan, el miedo quisiera detenerlo, pero la curiosidad lo abraza y le da ánimo para seguir avanzando. El sonido se va haciendo más grave y se amplifica con cada paso. Esquiva las plantas, se va abriendo brecha, el ruido es abrumador, tanto que las vibraciones le hacen caer en conciencia de la existencia de algunas partes de su propio cuerpo que ya tenía olvidadas.
Un claro se abre más adelante para evidenciar lo que buscaba; se detiene atónito ante lo que sus ojos observan, simplemente no cabe en asombro: más de 250 caídas de agua, algunas de casi noventa metros de altura, irrumpen en su vista y le presentan uno de los espectáculos de la Madre Naturaleza más sublimes que el hombre jamás haya presenciado: las Cataratas del Iguazú.

Una sensación similar fue la que vivió el conquistador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca y toda su expedición al explorar las selvas del Amazonas en busca de civilización y territorios por conquistar, pero sobre todo, en su expedición hacia la mítica ciudad de El Dorado. Fue el primer europeo en admirar y relatar el encuentro con las cataratas, pero aunque usted no lo crea, los primeros asentamientos humanos datan de hace más de 10,000 años.

A pesar del temprano descubrimiento por la exploración española, no fue sino hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX que los asentamientos existentes cobraron forma de ciudades modernas. Antes de ello, sólo hubo algunas misiones jesuitas (es muy recomendable ver la película "La Misión" con Jeremi Irons y Robert De Niro) y tribus de nativos que se presentaban como los únicos asentamientos del lugar.

El turismo es la primera fuente de ingresos en la ciudad al ser las cataratas uno de los lugares más visitados en el hemisferio sur del continente. Gran cantidad de cadenas hoteleras, cabañas y complejos turísticos han ido asentándose en las latitudes del río. En años recientes han surgido desarrollos habitacionales de muy buen nivel a las orillas del Río Paraná, siempre dentro del marco legal y cuidando no socavar los bienes naturales.

La ciudad de Puerto Iguazú comparte su edificación con dos ciudades vecinas: Ciudad del Este (Paraguay) y Foz do Iguazú (Brasil). Al sitio se le conoce como La Triple Frontera. Es muy fácil acceder a una y otra, tan sólo hay que cruzar el Puente Internacional Tancredo Neves para disfrutar de las características culturales de los países vecinos. Si usted decide visitar Puerto Iguazú, le aseguramos que la diversión y el enriquecimiento cultural son cortesía de este mágico lugar.