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Montreal es una ciudad de múltiples facetas que tiene el don de cautivar a cualquiera con alguna o con todas sus maravillas. Es una ciudad de festivales, que en el verano vibra al ritmo del jazz y en el invierno se ilumina con fuegos artificiales. Es una ciudad experta en el arte de gozar la vida, que se ríe y se divierte con los comediantes, el cine y el Cirque du Soleil. Es una ciudad cultural, que mezcla su esencia europea y norteamericana con la influencia de sus habitantes provenientes de otras naciones. Es también una gran sede mundial de la moda, con diseños de vanguardia que desfilan por las acogedoras calles del centro, y un suculento centro gastronómico que fusiona los colores y sabores más representativos del mundo.
Montreal es la segunda ciudad más grande de Canadá. Está ubicada en la isla del mismo nombre, en el Río San Lorenzo, al sur de la enorme provincia de Québec. Es el puerto insular más grande del mundo y se encuentra a sólo 60 kilómetros de la frontera con los Estados Unidos. Su nombre proviene del Mont-Royal, o Monte Real, ubicado en el centro de la isla. En esta metrópoli coinciden las maravillas naturales con la gran riqueza histórica, ofreciendo un vasto panorama para realizar toda clase de expediciones al aire libre, por los ríos, lagos y bosques, o para recorrer los interesantes sitios culturales, museos, iglesias y demás.
La ciudad de Montreal fue fundada en 1642 por Paul de Chomedey y un grupo de colonizadores franceses que llegaron al territorio canadiense para establecer una misión cristiana que bautizaron como Ville-Marie. Durante muchos años los franceses dominaron estas tierras, hasta que en 1763, tras la Guerra de los Siete Años, los británicos adquirieron el control sobre las colonias francesas en Norteamérica. Poco después, durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, algunas tropas provenientes de ese país ocuparon la ciudad por algunos meses y finalmente se retiraron bajo la presión de los británicos.
En los años siguientes, se presentó un acelerado crecimiento demográfico, y a principios del siglo XIX, Montreal se convirtió en el centro comercial y financiero del país, así como uno de los principales puertos del continente. Durante las guerras mundiales se presentaron repetidas revueltas entre los habitantes francófonos y anglófonos. En la década de los 50s surgió un fuerte nacionalismo quebequés que perduró hasta finales de los 60s. Las relaciones franco-canadienses se fueron relajando tras la organización de la feria internacional Expo 67 y los Juegos Olímpicos de 1976, que captaron la atención mundial.
En la actualidad, Montreal es una de las ciudades francófonas más grandes del mundo, con más de 3.4 millones de habitantes. Su patrimonio histórico es único, formado gracias a la influencia cultural y arquitectónica de diferentes naciones durante casi cuatro siglos, desde la colonia francesa hasta el Montreal contemporáneo. Sobresale por su avanzado desarrollo industrial en áreas como la biotecnología, la tecnología aeroespacial, las telecomunicaciones y las tecnologías de información, además de su gran impulso a la investigación en sus reconocidas universidades, la creación de patentes y el desarrollo de software.
A partir de enero del 2006, la isla quedó dividida en la ciudad de Montreal y otras 15 ciudades independientes. A su vez, la ciudad de Montreal quedó organizada en 19 distritos y alrededor de 12 barrios que se distinguen por las costumbres de sus habitantes, en muchos casos de diferentes nacionalidades, que se reflejan en el tipo de tiendas y restaurantes que pueden encontrarse. Algunos de los barrios más representativos se mencionan a continuación.

Es el clásico lugar para pasear por las aceras y detenerse a tomar un café, probar los más finos sabores de la cocina mundial y derretirse por los increíbles postres. Sobresale la calle Crescent, mundialmente famosa por su excelente ambiente nocturno.
Concentra los sitios más populares en los ámbitos cultural, artístico, histórico y recreativo. Es uno de los lugares favoritos de los turistas y los habitantes de la ciudad durante todo el año. El Viejo Puerto es un excelente punto para disfrutar en familia.

Centrado en Rue St-Denis, es un barrio que encanta a los turistas por sus magníficos restaurantes, cafeterías, terrazas, boutiques, y el gran ambiente que predomina durante los festivales.
Es un excelente lugar para caminar y sumergirse en las tradiciones de la comunidad italiana-canadiense en sus trattorias, cafecitos, bares y mercados de comida.
Es una de las comunidades gay más importantes del mundo. En su gran cantidad de cafés, restaurantes y clubes, la diversión perdura de día y de noche.

En sus calles se respira un gran ambiente y una interesante esencia multicultural. La comida es estupenda, la atmósfera es acogedora y la gente es muy amigable. Una de las principales vías es Rue Saint-Denis, que alberga restaurantes internacionales y estilizadas boutiques.
Es famoso por sus boutiques de alta costura y sus restaurantes de gran categoría. Las principales avenidas para visitar e ir de compras son: Ave. Du Parc y Ave. Laurier. Son ideales para recorrer a pie y detenerse en los atractivos cafés y terrazas.
Al recorrer la ciudad es importante recordar que el Mont-Royal y el río San Lorenzo son los principales puntos de referencia para todo. Además, por la orientación de la isla en forma de diagonal, es común relacionar al río con en el sur y al Mont-Royal con el norte, aunque en realidad se ubican en el sureste y el noroeste, respectivamente. Por ello se dice que Montreal es la única ciudad "donde el sol sale en el sur".