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Florianópolis o Floripa, como le dicen de cariño los lugareños, también es llamada “La Isla de la Magia”, pues todos los que la visitan concuerdan en que es lo más cercano al paraíso, por su clima, sus ensoñadores paisajes, la hospitalidad y la belleza de su gente. Es la hermosa capital del estado de Santa Catarina y está ubicada en la costa sur de Brasil, cuyo límite geográfico incluye una isla y otra parte continental. Es una de las principales capitales turísticas de Brasil, atrayendo a gente de Sao Paulo, Argentina, Uruguay, Estados Unidos y Europa, entre otros lugares.
Floripa mantiene viva la cultura originaria de las Islas Azores, lugar de donde provienen la mayor parte de sus conquistadores, lo cual se aprecia en su arquitectura, las tradiciones religiosas, artesanías y hasta en su gastronomía. Sin embargo, parte importante de su cultura está definida por la mezcla creada entre los indígenas de origen Guaraní con los europeos azorianos, holandeses y belgas entre otros, ofreciendo un lugar realmente singular dentro de Brasil y en toda Latinoamérica.
Florianópolis destaca por ser la ciudad con mayor crecimiento económico y desarrollo humano en todo Brasil según la ONU, brindando a sus habitantes la más alta calidad de vida. La ciudad ha sido calificada por importantes analistas económicos como la capital más dinámica del mundo y el mejor lugar para vivir en Brasil. Al estado de Santa Catarina se le llama la “Europa Brasileña” debido a su estabilidad económica.
Florianópolis se conforma por una parte litoral bañada por el Océano Atlántico y una isla llamada Santa Catalina (Santa Catarina en portugués), igual que el estado del que es capital. Está urbanizada en su parte norte y centro, dejando mucho espacio entre dunas, montañas, balnearios naturales y playas, siendo todo parte de la misma ciudad, lo cual es una de las razones por la que se le llama la “Isla de la Magia”.
El clima es húmedo subtropical, por lo que vale la pena visitar la ciudad con un paraguas en mano, pero sin quitarse el traje de baño. Además, tiene las estaciones bien marcadas, con veranos cálidos que llegan a temperaturas de hasta 34 °C (93 °F) en diciembre, e inviernos fríos que alcanzan temperaturas mínimas de 7.5 °C (45.5 °F) en julio.
La región ha sido habitada desde hace casi 4000 años según lo comprueban los vestigios arqueológicos y restos artesanales de la cultura Tupi-Guaraní encontrados en la zona. Con la invasión portuguesa, la isla fue llamada “isla de los patos” y luego su nombre cambió a Isla de Santa Catarina; pero la ciudad en sí, se fundó en 1673 con el nombre de Nuestra Señora del Destierro (Nossa Senhora do Desterro), nombre que conservó hasta 1893 en que se le cambió el nombre a Florianópolis en honor del entonces presidente, Floriano Peixoto.
El pionero Francisco Dias Velho fundó esta ciudad con pocas familias, un grupo de jesuitas y cerca de 500 indígenas sometidos. La ciudad fue constantemente azotada por piratas de varias nacionalidades, por lo que se erigieron varios fuertes que aún permanecen como silenciosos testigos de la historia. La estratégica ubicación de la ciudad era codiciada por los corsarios que querían refugiarse cerca de la desembocadura del Río de la Plata al sur de Brasil.
Florianópolis tiene fama mundial por la belleza de sus playas, que poseen aguas cristalinas de tonos aguamarina y turquesa, así como suave arena blanca y dorada. Floripa también está considerada como una de las capitales mundiales del surf, pues muchas de sus costas tienen olas de varios metros de altura, pero también posee muchas otras playas cuyas aguas son realmente tranquilas, perfectas para nadar disfrutando de la fabulosa combinación de colores que brindan el arena, el mar, el cielo y la vegetación.
Se han contabilizado en Floripa alrededor de 100 playas dignas de ser exploradas, muchas de ellas, todavía vírgenes que ofrecen a sus visitantes tanto aguas cálidas como aguas frescas, dependiendo de su ubicación en la isla, además de todas las opciones para divertirse como deportes acuáticos, surf, nudismo, vida nocturna, arqueología, zonas residenciales y gastronomía.
Esta isla fue una de las zonas de tránsito comercial más importantes durante la colonia, por lo que aún conserva en el centro histórico, muchas de las construcciones coloniales de la corona portuguesa y muchas de las fortalezas erigidas para proteger la ciudad de los piratas holandeses, belgas, españoles y británicos. Las fortalezas se han reconstruido como atractivo turístico y pueden ser visitadas. Además, muchas playas tienen museos que exhiben objetos y restos de las culturas originales de siglos antes de la conquista portuguesa.
El centro de la ciudad, ubicado en la isla, es un conocido punto de referencia que destaca por la Plaza 15 de Noviembre o “Plaza XV”, como la conocen los lugareños. Ahí se encuentra la Catedral de Nuestra Señora del Destierro y a su lado, el antiguo palacio de gobierno, el Palacio Cruz e Souza, que hoy alberga el Museo Histórico de Santa Catarina. No podemos dejar de mencionar el Mercado Público Municipal, con una construcción del siglo XIX, en donde se puede ir de compras o a tomar un café.