Tradición plástica en Tlaquepaque: más allá de los jarritos.

Autor:
Luis Ernesto de la Garza

Semana Santa, México

a calle Independencia, bellamente adoquinada para uso peatonal entre pintorescas casas pintadas con vivos colores, y enmarcada con árboles florales, huizaches y nopales, es la columna vertebral de este pueblo, que se ha convertido en una gran galería de arte, con un mercado de alto nivel adquisitivo. Sin embargo todo el pueblo es un centro artesanal reconocido a nivel nacional por su alfarería, que ofrece, además de arte, la experiencia de estar en un auténtico pueblo mexicano.

Arte Plástico de TlaquepaqueTlaquepaque es un pintoresco pueblo que colinda con Guadalajara, Tonalá y Zapopan, formando parte de la siempre creciente mancha urbana tapatía, pero que posee la magia del arte típico mexicano en sus calles, en su arquitectura y en todas sus tradiciones, incluyendo su comida y sus artesanías. Los atractivos turísticos del pueblo incluyen la Parroquia de San Pedro, el Jardín Hidalgo, el Centro Cultural “El Refugio”, el Museo Pantaleón Panduro, el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, el Palacio Municipal, el centro gastronómico “El Parián” y el Museo Regional de Cerámica, principalmente.

Arte Plástico de TlaquepaqueEl suelo de Tlaquepaque es el responsable del nombre de este lugar, que para algunos autores significa “lugar sobre lomas de lodo o barro” y para otros algo como “hombres fabricantes de trastos de barro”. Lo que sí está claro es que la tierra sobre la que se sienta el pueblo, ha proveído de material para las artes de los habitantes por siglos. El renombre que tiene Tlaquepaque, como sede de la tradición alfarera procede desde el siglo XIX, cuando se constituyó oficialmente la población al unirse tres ranchos y varias villas, pero su producción ha evolucionado a prácticamente todas las artes plásticas, desde los tradicionales jarritos, hasta textiles, vidrio soplado, esculturas, muebles, pinturas y diseños arquitectónicos.

Arte Plástico de TlaquepaqueFue a partir de la década de 1880, con el artista autodidacta Pantaleón Panduro, cuando la alfarería artesanal del lugar escaló hacia las bellas artes con sus esculturas y retratos en barro. Se dice, incluso, que el entonces presidente de México, Porfirio Díaz, asombrado y agradecido por un retrato suyo hecho por Panduro, le concedió “disfrutar” de la opulenta vida presidencial por un día completo. Parte de su obra fue admirada en la Exposición Universal de París en 1889, con lo que su nombre resonó en la escena internacional de las artes plásticas y ya ha sido ampliamente expuesta y reconocida internacionalmente, desde entonces.

Arte Plástico de TlaquepaqueEl arte plástico de Tlaquepaque ha trascendido de Pantaleón Panduro con sus familiares, y con otros renombrados escultores y alfareros como Guillermo Pajar “Pajarito”, Salvador Ruiz Velasco y Narciso Hernández, por mencionar algunos. Hoy en día hay toda una industria comercial del arte plástico tlaquepaquense que ya se comercializa en varios países, como las obras escultóricas del artista Sergio Bustamante, quien radica en Jalisco desde su infancia y distribuye su arte en México, Estados Unidos, Europa y Asia.

Arte Plástico de TlaquepaqueJuguetes, muñecas, morrales, sarapes, herrería y hermosos muebles son también parte de la obra creada en Tlaquepaque, cuyo estilo no deja de ofrecer el auténtico sabor clásico mexicano a pesar de las modernas líneas y diseños. Existe toda una cartera de empresas locales y talleres que crean objetos decorativos con la más alta calidad y cuya manufactura es, muchas veces, especial para grandes cadenas hoteleras, importantes corporativos y para particulares, que desean tener elementos decorativos exclusivos en sus hogares y oficinas; cuya calidad y exclusividad solo se puede garantizar en Tlaquepaque.

Arte Plástico de TlaquepaqueHace muchos años en México se ha usaba la expresión “jarrito de Tlaquepaque” para denotar fragilidad de carácter: “es tan sentido como un...”, o “la tocas y se quiebra como un...”. Actualmente esta expresión es completamente irónica pues los artesanos y artistas plásticos de Tlaquepaque han desarrollado una cultura de óptima calidad en sus artesanías y sus obras de arte, a tal punto que, hoy en día, ser poseedor de un jarrito, una vajilla, o hasta una escultura de Tlaquepaque es una muestra de buen gusto y de un fino status cultural. El arte de Tlaquepaque ha llegado más allá de los jarritos y se ha convertido en un legado del trabajo y la creatividad de los mexicanos para el mundo.

 


Escrito por Luiser de la Garza