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Además de sus impresionantes paisajes, San Carlos de Bariloche posee una gran cantidad de productos naturales, desde algas, almejas, truchas y salmones procedentes de los ríos aledaños, pasando por zetas, hongos, fresas, moras y frambuesas del bosque, hasta carnes rojas, blancas y de caza con las que se preparan los más ricos manjares. Lo cierto es que la extensa variedad de flora y fauna Patagónica garantiza la frescura de los ingredientes básicos de todos los platillos típicos de la región. Como hay más abundancia de estos productos durante la primavera y el verano, muchos de los alimentos se preparan en conserva o ahumados para disfrutarse durante el invierno también.
La cocina tradicional de Bariloche es una mezcla de la cocina de los pueblos indígenas que habitaban esta región, y de la de Europa Central, ya que muchos de sus ingredientes fueron traídos por los inmigrantes que se establecieron aquí. Aunque también encontrará una gran variedad de restaurantes de comida Internacional, Japonesa, Mexicana, Francesa, Italiana, Vegetariana y hasta Orgánica.

Uno de los platillos más tradicionales de la región es el "curanto", un guiso de origen Mapuche con influencia Europea que lleva una mezcla de mariscos, varios tipos de almejas y mejillones, pollo, cerdo ahumado, longaniza, papas y unas tortillas de papa y harina llamadas milcaos y chapapeles respectivamente. Tradicionalmente se prepara al aire libre en un pozo cavado en la tierra de un metro y medio de profundidad, llevando el nombre de "curanto en hoyo".
Se hace una fogata en el fondo del hoyo, se cubre con piedras, y cuando están al rojo vivo, se coloca una olla con todos los ingredientes, se sazona, se cubre con hojas de parra o de repollo y se tapa. La olla se cubre con tierra, leña y sacos mojados para crear una especie de olla de presión en la que se cuecen los ingredientes durante una hora o un poco más. El resultado es un platillo realmente exquisito que se acompaña con pan y una buena botella de vino blanco.

La propuesta gastronómica de la Patagonia ha tenido una evolución considerable en los últimos años. Se han revalorizado los productos e insumos de la región, dando lugar a la creación de nuevos y originales platillos elaborados a base de carne de venado, conejo, y jabalí, así como de trucha y salmón. En Bariloche podrá degustar platillos como la trucha en salsa de almendras, el bife de ciervo, el jabalí a la manteca negra, las empanadas de venado o cordero, el lomo de ciervo a la parrilla, el jabalí en salsa de poro y los lomos y muslitos de conejo de campo, por mencionar tan sólo algunas de las exquisiteces.
El ahumado es una de las formas más antiguas de conservar alimentos. En Bariloche se hacen excelentes ahumados de trucha, salmón, jabalí y ciervo, así como de diferentes quesos. Muchos restaurantes sirven diferentes ahumados en charolas o tablas de madera y los acompañan con un buen vino blanco, vodka, o cerveza.
En los últimos años ha crecido el gusto por la cerveza artesanal en muchas ciudades, pero en Bariloche ha sido una tradición de siglos traída por sus inmigrantes alemanes principalmente. Existe un buen número de cervecerías artesanales también conocidas como microcervecerías, que ofrecen una gran variedad de clases de esta popular bebida hecha de diferentes granos, como cebada, malta y lúpulo por mencionar algunos. Algunas de estas cervecerías, como la Cervecería Antares ubicada en el centro de Bariloche, cuentan también con restaurante, por lo que podrá comer y degustar los 8 diferentes tipos de cerveza que allí se elaboran.

De origen europeo, el fondue se ha adaptado y arraigado a la cocina de Bariloche. Existen diferentes variantes de este platillo, como el más tradicional elaborado con queso, vino blanco y Kirsch (un licor típico de Austria), o el de carne hecho con trocitos de los mejores cortes de lomo o bola, cocinados en aceite caliente perfumado con hierbas de olor y aderezados con diferentes salsas. También hay de chocolate como postre, acompañado de diferentes frutas.
Un postre muy tradicional es el chocolate. Bariloche es famoso por su chocolate y sus múltiples chocolaterías que ofrecen todo tipo de dulces y helados regionales. Aquí se elaboran chocolates amargos, semi-amargos y chocolate con leche. Cuna de la primera fábrica de chocolates artesanales en el país, en Bariloche se inventó el tan aclamado chocolate en rama, mismo que fue creado por accidente al intentar sacar con una espátula un poco de chocolate derramado sobre una plancha de mármol.
No podrá irse de este singular destino sin probar por lo menos una de las tantas variedades de chocolates que hay: chocolates rellenos de dulces regionales, mousse, dulce de leche o nueces, avellanas, piñones y almendras. En esta región también encontrará el famoso dulce de mosqueta, elaborado con una flor silvestre de la familia de las rosas, aunque también se pueden degustar otros dulces, como el de sauco, grosella, fresas, cassis, o frambuesa.